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Evolución del Imperio Carolingio





LA CANCIÓN DE ROLDÁN

Es un poema épico que narra de forma fantástica un episodio con cierta base histórica. Este es el resumen de la aventura:
(Adaptado del Proyecto Aula)

Marsil, rey musulmán de Zaragoza, asediado por Carlomagno, busca una “tregua”, una nueva treta para que se retire el emperador. Le jurará fidelidad, abandonar Zaragoza y enviar riquezas para convencer a su rival. Siempre y cuando los carolingios vuelvan a Francia. Una vez allí, el día de San Miguel, Marsil se rendirá y se convertirá.

Carlomagno recibe la promesa y decide enviar un mensajero con su respuesta. Nadie se fía de las promesas del enemigo, buscan un voluntario para el viaje, pero ninguno de los Doce Pares ni caballeros excelentes y recelosos, irá. Roldán, sobrino del monarca, propone a Ganelón, quien lo toma como una represalia del caballero –de quien jura vengarse-, pero acepta y pide al emperador ciertas garantías.

Ganelón llega junto a Marsil y traiciona a sus compatriotas, acordando que el objetivo será Roldán, no Carlomagno: la columna de retaguardia cristiana, en su regreso por las montañas, será atacada y Roldán, en el paso de Roncesvalles, será el blanco del ataque.

Los franceses, ya en el desfiladero de Roncesvalles, descubren la trampa y se preparan para una lucha desigual pues los árabes les superan en número y posición estratégica. La encerrona desemboca en un durísimo enfrentamiento que los cristianos resisten épicamente.

Roldán rechaza tocar el “olifante” que avisaría al Emperador Carlos de las desesperadas luchas a retaguardia. La derrota es total: caen los Doce Pares, Oliveros, el Arzobispo Turpin, no sin antes haber dejado a su alrededor un campo sembrado de cadáveres infieles. El último, ya solo, es Roldán, herido en todo el cuerpo. Antes de expirar intenta romper su espada llena de reliquias, para que no caiga en manos enemigas, pero no lo consigue. Cuando fallece, los Arcángeles se llevan su alma al Paraíso.

Carlomagno, que ha escuchado el “olifante” de Roldán –sólo se ha hecho sonar como último remedio para que el Emperador conozca la traición y reconozca la valía de los combatientes- regresa con el grueso de sus tropas. Los árabes escapan aterrados. Encuentra el lugar repleto de muertos fieles e infieles. Sigue su avance para vengarse del enemigo en fuga hasta Zaragoza, donde se esconde Marsil, al que le falta una mano, cortada por al espada de Roldán durante el combate. Su propio hijo ha muerto y él mismo ha vuelto como derrotado. El pueblo árabe reniega de sus dioses, Apolo y Mahoma, que no les han protegido en la batalla y maldice y tortura a Marsil. La reina Abraima, esposa de éste, llora desconsoladamente.

Pronto llegará al poder el Emir Baligán de Babilonia, que viene acompañado de cientos de soldados de Arabia que prepara un nuevo enfrentamiento contra Carlomagno quien cuenta con un arma poderosa, la espada “Gozosa”, rematada con la punta de la lanza que hirió a Cristo. Tras enterrar a los caballeros fallecidos, a quienes ha llorado como nadie, encabeza una nueva batalla contra los infieles que pelean incansables hasta la muerte. Vencen los francos y sus aliados; los derrotados huyen de nuevo a Zaragoza, que pronto es arrasada. Marsil y el nuevo Emir mueren y sus espíritus llegan a tierras de demonios. Abraima es tomada prisionera y llevada a Francia, donde se convertirá y entrará al servicio de Dios.

El poema se cierra con el juicio del traidor Ganelón en Aquisgrán, corte carolingia. Se establecen dos bandos: de un lado los que defienden que su acción fue correcta pues la venganza iba contra Roldán, de otro quienes piensan que al ser Roldán vasallo de Carlomagno la afrenta iba contra el Emperador. Posturas irreconciliables que se solucionarán con un “Juicio de Dios”, enfrentándose individualmente dos paladines rivales. Vence el bando de Carlos, y Ganelón es ajusticiado y descuartizado por cuatro caballos; los otros perdedores serán ahorcados.

Carlomagno, finalmente, dispondrá una nueva lucha contra los árabes, apesadumbrado aún por la pérdida de sus vasallos.

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LOS HECHOS HISTÓRICOS


Este Cantar de gesta narra deformando legendariamente los hechos de la batalla de Roncesvalles, que históricamente no pasó de ser una escaramuza, y que pudo enfrentar a tribus de vascones contra la retaguardia de las fuerzas carolingias al mando del conde Roldán. No está claro que por la envergadura del encuentro llegara a ser considerada una batalla en los llanos de Roncesvalles y Burguete. Lo más probable es que se tratara de una emboscada sufrida por la columna carolingia el 15 de agosto de 778 en el desfiladero de Valcarlos, en la vertiente norpirenaica, según datos extraídos de anales y crónicas del siglo IX que narran cómo el joven rey Carlos (aún no se ha convertido en el emperador Carlomagno), aliado a ciertos caudillos musulmanes en sus luchas contra otros, atraviesa los Pirineos en la primavera de 778, toma la ciudad de Pamplona y sitia Zaragoza. Reclamado en su propio reino debido a un ataque de los sajones y a un amotinamiento en la región de Aquitania, levanta el asedio, saquea Pamplona y emprende el regreso. Es entonces, en venganza por el saqueo de la ciudad de Pamplona, cuando su retaguardia es atacada por montañeses vasco-navarros.

Leemos los dos textos en clase y abrimos una discusión sobre ellos.